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sábado, 5 de junio de 2010

GUANO DE INVERNA


El humus, y sólo el humus, constituye un alimento completo para los microorganismos de los cuales se alimentan a su vez las plantas. Es un eslabón indispensable del ciclo de la vida en el mundo. Este ciclo podemos imaginarlo comenzando con la muerte de los seres superiores, plantas, animales y sus detritus. En la naturaleza, cuando no interviene el hombre, en la selva virgen, en la pampa, en el mar, estos residuos son transformados por determinadas condiciones, en humus. Este humus a su vez sirve de alimento a otros organismos microscópicos del suelo, generalmente hongos, que lo transforman en proteínas, vitaminas y en las substancias esenciales que se mencionó al comienzo de este informe. Estos hongos forman con las raíces de las plantas esta maravillosa asociación micorizal, verdadero puente de vida, gracias al cual los vegetales ingieren los propios hongos y con ellos proteínas y estas misteriosas substancias (entre las cuales se encuentra la penicilina) de las cuales debemos admitir que son esenciales para el crecimiento y la protección contra las enfermedades. En efecto, numerosos experimentos debidamente controlados demuestran que los vegetales producidos en suelos ricos en humus verdadero, se desarrollan con mayor vigor y que son prácticamente inmunes a las enfermedades. Más aún, los animales que se alimentan de estos vegetales resultan también aparentemente inmunes a las enfermedades: son seres sanos y no necesitan de remedios, porque sus organismos contienen las necesarias substancias protectoras. A pesar de las mayores dificultades de experimentación y control, existen fuertes presunciones de que este vigor y esta inmunidad son igualmente transferidos a los seres humanos que se nutren exclusivamente de estos productos vegetales y animales de suelos ricos en humus.




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